El aumento de la contaminación, el agotamiento de los recursos naturales y una creciente conciencia ambiental por parte de consumidores y gobiernos han generado una presión significativa sobre las empresas. En este nuevo contexto, producir más ya no es suficiente; ahora es imprescindible hacerlo de manera responsable.
Ante este desafío, surge el concepto de Green Productivity, un enfoque que propone integrar la productividad con la sostenibilidad ambiental, demostrando que ambas no solo pueden coexistir, sino también potenciarse mutuamente (Asian Productivity Organization, 2006).
Este enfoque fue desarrollado en la década de 1990 por la Asian Productivity Organization, con el objetivo de ofrecer una respuesta a los problemas ambientales sin comprometer la competitividad empresarial. A diferencia de los modelos tradicionales, Green Productivity no considera la sostenibilidad como un elemento externo, sino como parte integral de la gestión organizacional.
En términos prácticos, este modelo se basa en la aplicación de estrategias que promueven el uso eficiente de recursos como el agua, la energía y los materiales, la reducción de residuos y emisiones contaminantes, así como la implementación de tecnologías más limpias. De esta forma, las empresas pueden optimizar sus procesos productivos mientras disminuyen su impacto ambiental.Asimismo, se trata de un enfoque preventivo, ya que busca reducir los efectos negativos desde el origen de los procesos, mediante herramientas como el análisis del ciclo de vida de los productos. Esto permite tomar decisiones más sostenibles desde etapas tempranas, como el diseño y la producción (Institute of Cost Accountants of India, s.f.).
Bajo esta lógica, Green Productivity introduce un cambio importante en la forma de interpretar la contaminación. Generar residuos ya no se percibe únicamente como un problema ambiental, sino también como un indicador de ineficiencia dentro del sistema productivo. En consecuencia, reducir el desperdicio no solo contribuye a la protección del entorno, sino que también mejora el desempeño económico de las organizaciones (Asian Productivity Organization, 2006).

